Con motivo del anuncio del presidente Mauricio Macri sobre la firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea conversamos con Jorge Göttert, presidente de CARMAHE, y Pedro Cascales, secretario de la Cámara y vocero de CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa). Ambos coincidieron en que el acuerdo es una gran oportunidad, pero que para poder aprovecharla es necesario hacer “deberes internos”.

“Se nos abre un mercado muy importante en tamaño y en poder adquisitivo”, sostuvo Pedro Cascales. Por su parte Jorge Göttert, Presidente de la Cámara, aseguró que para el sector de bienes de capital y tecnologías productivas el acuerdo es sin lugar a dudas muy positivo: “No debemos tener miedo, al contrario, nos acerca a la UE que es hoy en día lo más avanzado en tecnología maquinaria y bienes de capital”.
Ambos dirigentes expresaron que los empresarios del sector lejos de preocuparse deben ver este acuerdo como una oportunidad para invertir en la tecnología que las industrias argentinas importan, tanto maquinarias como componentística. También destacaron que el acuerdo posibilitará la certificación de calidad a través de normas europeas y la decisión de empresas de la UE para aliarse de forma estratégica con compañías locales, así como la inversión directa.
En relación a las tareas internas que hay que encarar, ambos dirigentes coinciden en que es condición sine qua non para que el acuerdo pueda ser positivo para nuestro país.
El vocero de CAME sostuvo que “para competir en un piso cercano a la igualdad vamos a tener que bajar los costos logísticos, superar los costos financiero e impositivos – que son hoy de los más altos del mundo- y modernizar la legislación laboral”. Sobre este último punto explicó que “no se trata solo disminuir las contribuciones patronales -que son de las más altas de la región- sino que es necesario además aggiornar la legislación a algo básico como el home-working o el tele-trabajo”, mecanismos sin los cuales se dificultaría vender servicios a la UE.
Por su parte, Göttert enfatizó que se necesitan líneas de créditos destinadas a la inversión productiva, ya que “hoy Argentina tiene 0% de crédito, las líneas que existen son impagables”, agregando que “en este momento los industriales encontramos más facilidades para financiarnos en el exterior que en el propio país, y es muy difícil ejecutar los nuevos proyectos sin financiamiento”. Del mismo modo el presidente de CARMAHE expresó que se mantienen positivos en creer que con esta línea de gobierno en la política económica e industrial podrá avanzarse en lograr este tipo de acompañamiento.
Ambos dirigentes aclararon que el acuerdo con la UE da tiempos para estos ajustes a nivel de la economía nacional, ya que se trata de un proceso de 15 años de adecuación entre los bloques y países que lo componen. Cascales explicó además que el acuerdo contempla las diferencias que existen en los puntos de partidas de cada bloque, por lo cual por ejemplo Argentina abre al acuerdo en el 13% de las posiciones arancelarias de forma inmediata mientras que UE lo hace en un 75%.
Sobre este proceso de adecuación tanto Göttert como Cascales destacaron el capítulo especial para las pymes que contempla el tratado, que se trata de un fondo de compensación y líneas de créditos especiales de Europa a las pymes argentinas con condiciones preferenciales.
Por otro lado, el acuerdo también incluye un sistema de salvaguardias con mecanismos de tarifas para frenar que haya importaciones desniveladas que vayan en detrimento de algún sector productivo de Argentina.
Para los dirigentes es vital que pueda mantenerse el acuerdo más allá de los gobiernos. “Es difícil en Argentina lograr continuidad, sin embargo en el Mercosur se ha logrado, incluso se han agregado estados asociados”, sostuvo Cascales y agregó que “así como pudo hacerse a nivel regional es esperable que lo sea en este caso”.
En tal sentido tanto Cascales como Göttert remarcaron que existen diversos espacios de diálogo con el gobierno nacional tanto para las cámaras empresarias, los sindicatos y demás organismos de la sociedad civil que deben estar incluidos en el gran consenso que este tipo de acuerdos requiere.
Por último los representantes empresarios advirtieron que el acuerdo existirá con o sin Argentina, ya que el mismo prevé cláusulas de exclusión para los países que no quieran suscribirlo: “será un nuevo tren que pasa y tendremos que decidir si subimos”.
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